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martes, 24 de marzo de 2015

Herencias de la dictadura en la justicia

El modelo económico instalado en el Proceso de Reorganización Nacional dejó marcas en el poder judicial.

Las torturas, desapariciones y el genocidio que marcaron la historia argentina a partir del 24 de marzo de 1976, trajeron de la mano un modelo político, social y económico que aún persiste en aspectos judiciales. No solo continúan ejerciendo funciones jurisdiccionales algunos personajes que están cuestionados por su vinculación con el accionar de los militares durante el período 1975-1983, sino que también persisten barreras a los sectores vulnerables en la puerta de los juzgados.
Marcelo Muscillo, juez de Paz de El Bolsón, considera que la relación de la dictadura cívico-militar con la justicia se llevó adelante en término restrictivos. El acceso a la justicia como valor y como institución fue una constante en la nefasta etapa histórica.
Al tratarse el término “justicia” de un valor y, a la vez, hacer alusión a un organismo, complica la crítica.. Ningún organismo puede ser perfecto en términos de ser vehículo para alcanzar ese valor.
La dictadura militar bloqueó el acceso a las dos acepciones del término justicia, dice Muscillo. Es decir, tanto sea alcanzar el valor como el acceso a los mecanismos concretos que la sociedad había creado para llegar a ese valor.
“No permitir presentar un hábeas corpus es bloquear el acceso al sistema judicial y, a la vez, poder llegar a una solución más justa ante una vulneración de derechos”, dijo el juez de Paz.
A pesar de haber finiquitado el Proceso de Reorganización Nacional con el retorno de la democracia, estas formas continúan en la vida social actual.
“Cuanto más difícil resulte acceder a la justicia como institución o mecanismo, que deberían ser más accesibles, menos posibilidad hay de extinguir una vía de hecho y recuperar situaciones de vulneración de derechos”, aseguró el magistrado.
En estas fechas donde hay una gran cantidad de reflexiones a nivel institucional, político, cultural, entre otras, hay que entender que no hay que naturalizar los defectos que mantenemos, pero tampoco hacer una comparación que derive en una conclusión de estar en una especie de panacea.
Muscillo considera que estamos en un proceso del cual cada uno forma parte desde el lugar que ocupa y que debería conducir a un compromiso donde los avances positivos se profundicen y la inercia de la inaccesibilidad de la justicia, se vaya revirtiendo.
Pero aún si se la insistencia en realizar una comparación se impusiera entre la actualidad y la situación en la época de la dictadura, hay avances notables pero no son suficientes.
“Aún perduran dificultades de clase y género para acceder a la justicia”, refirió el magistrado.
Viendo la película completa, se ve que hay tendencias que, desde el punto de vista de Muscillo, son elogiables y hay que seguir transformando, pero con su contracara donde la dificultad de acceder a la justicia a los sectores vulnerables sigue siendo una constante.
Pero esta problemática no se circunscribe sólo al poder judicial, sino que el sistema social en general empuja a los sectores de mayores dificultades económicas en direcciones excluyentes.
En la estructura de este análisis, Muscillo no deja escapar la íntima relación que se gestó entre la dictadura y la cuestión macroeconómica que impuso un modelo económico de acumulación de riqueza y con discusiones de la distribución de la misma en ámbitos cerrados.
“Estos problemas siguen siendo los temas de la democracia, que tienen un reflejo en cómo se configuran los poderes del Estado”, destacó el juez.
En su rol, el poder judicial tiene la facultad de empujar un poco los límites de la ley para dar interpretaciones o formas de aplicación de la ley que vayan generando un nuevo marco inclusivo.
La dictadura estableció esquemas de actuación del poder judicial que aún persisten. Estas matrices estancadas, deberían ser reformadas por los gobiernos de corte popular para distribuir de forma equitativa.
Para esto, según Muscillo, los cambios en la composición, por ejemplo, de los poderes del Estado deben ir orientados en una mayor pluralidad de miradas, que comenzó con una apertura en cuestiones de género y que debe expandirse al panorama económico, rompiendo con la herencia de la dictadura donde la composición de los poderes del Estado tiene vicios de sólo una clase social.
“Ha habido una gran transformación de los derechos humanos y políticos luego de la dictadura que se acentuaron con los juicios de lesa humanidad, aunque resta actualizarse en materia de derechos de segunda y tercera generación”, concluyó el magistrado.
REDACCION

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Más que un juez de paz (III)

La última entrega de las lecturas de Marcelo Muscillo desde su lugar en la justicia.

Luego de dar tinta a las palabras del Juez de Paz de El Bolsón sobre cuestiones como las modalidades de solución alternativa de conflictos, las desigualdades sociales con consecuencias violentas, el avance en los caminos que consolidan la democracia y otros temas más, es momento de los medios de comunicación.
En su más amplia expresión, los medios de comunicación hacen a la labor de la justicia, política y tarea legislativa como estructuras típicas de actuación material del Estado. Su roll genera que en una situación bilateral, por ejemplo, haya más de un sujeto por parte.
Esto da cuenta de la influencia constante que presentan en la conflictividad cotidiana.
Desde el lugar de funcionario del Poder Judicial, Muscillo comenzó esta reflexión analizando cómo valora el resultado de su trabajo. Atento a esto, consideró que una forma de medir el éxito de lo que su trabajo implica es ver si las personas van creciendo en su conciencia de los derechos que posee y en su conocimiento de los procesos para hacerlos realidad.
“Esto es más importante que resolver un conflicto”, sostuvo.
Relacionando esa perspectiva con la influencia mediática, sostuvo que en nuestra sociedad es imposible pensar este crecimiento sin la ayuda de los medios de comunicación.
Sin embargo, así como resaltó la potencialidad de los medios para crear sujetos de derechos y con una percepción de sí mismo como sujetos aplicables de derecho, destacó la misma capacidad para destruir los derechos y la percepción de las personas.
“Esta potencialidad de construcción es a la vez la misma potencialidad para destruir”, aseveró Muscillo y agregó que estas facultades “quedan en manos de quienes trabajan en los medios o en quienes ponen los titulares”.
Pero así como una faz del poder mediático se concentra en los que son actores activos de la producción de contenidos, también está en las instituciones que proveen información a los medios.
“No podemos los organismos públicos sentarnos con el dedo acusador a decirle a los medios qué hacen y qué no hacen cuando también somos responsables de proveer esto. Si los medios apoyan con difusión o no difunden y boicotean, es otra discusión”, afirmó inteligentemente el Juez de Paz local.
Hasta aquí sólo quienes están sentados de un lado del mostrador, fueron analizados por Muscillo.
El papel que cumple el espectador o el usuario de los medios de comunicación es la pata más importante de esta mesa que vincula a las comunicaciones con la democracia.
“El público que es el que más poder tiene en los medios”, afirmó Muscillo.
“El público no es un receptáculo inerte de información que consumo lo que venga. Entender esto es también verse como sujeto de derecho”, aseveró.
Asimismo, consideró que las audiencias deben crecer en su conciencia de derecho, así como “los usuarios del poder judicial deben crecer sin dejarse ser maltratados, basurear o que se use un lenguaje complejo que los priva de entender las decisiones”, dijo el Juez de Paz.
“Como audiencia, debemos exigir menos basuras en todos lados, en los medios, en el poder judicial, en las instituciones públicas, etc. Esto es conciencia ciudadana y construcción de democracia”, reafirmó firmemente el funcionario judicial.
Con sensata autocrítica, hizo saber que a veces no se da esa mejora reclamada por factores exógenos que conllevan a la imposibilidad de avanzar y ejemplificó con la propia dificultad que se le presenta al no puedo lograr que la gente no lo tenga que esperar tanto tiempo cuando recurre al Juzgado de Paz.
“Lo intento, pero me está costando”, refirió.
“Quienes van urgencias, no deberían esperar tanto tiempo, pero los organismos públicos no tenemos una herramienta para medir qué tema es más urgente que otro”, manifestó y adicionó que, a la vez “un conflicto es más barato, fácil y humano de solucionar si se hace pronto”.
Ejemplificó esto con el caso de un vecino que mata a otro por una cuestión de vecindad. En su momento, el reclamo que no parecía ser urgente, pero cuando uno mata a otro, la urgencia toma otro cariz.
“Se empieza con una situación leve y se hace una escalada de violencia”, afirmó el Juez de Paz y agregó que si desde su lugar no puede frenar esa escalada, debería cambiar las herramientas, “por lo tanto, creo que todas son urgencias”.
“Si bien hay muchos conflictos en nuestra sociedad, si no aplicamos las herramientas que están a disposición para resolverlos, no frenamos. Debemos recurrir a todas las instituciones que están a mano”, consideró.
Por último, reconoció una gran labor llevada adelante por el Juzgado de Paz desde antes de su llegada a ocupar el máximo roll en esta instancia local. En este sentido, manifestó que hoy en día se llega a un punto de resolución porque se creó una red de trabajo con las instituciones públicas de El Bolsón.
“Cuando se presenta un conflicto, pasa por otras instituciones con enfoques multidisciplinarios que permite que ante una situación puntual, tenemos ya un camino recorrido que facilita las soluciones”, refirió.
“Hemos potenciado los recursos que nunca alcanzan. Hemos potenciado la productividad de los recursos, es decir que con lo mismo, podemos hacer mucho más”, sostuvo Muscillo.
Concluyó considerando que “si hay una posibilidad de lograr algo, es porque estamos juntos”.
REDACCION

sábado, 20 de septiembre de 2014

Más que un juez de Paz (II)

Marcelo Muscillo, Juez de Paz de El Bolsón, resaltó las ventajas de los mecanismos alternativos de resolución de conflictos.

En la edición de ayer, “Diario Bolsonés” publicó una nota (http://elbolsonblog.blogspot.com.ar/2014/09/mas-que-un-juez-de-paz.html) sobre la mirada de Marcelo Muscillo, Juez de Paz local, sobre la desigualdad y sus consecuencias a niveles macro y micro.
En esta ocasión, una vez que se marcó la cancha con los valores en juego y su contraposición, el magistrado bolsonés se dio el lujo de dar valor a la mediación como instrumento para la resolución de los conflictos sin dejar a un ganador y un perdedor en el campo de juego.
Posteriormente a considerar la importancia de la participación popular, como lo resaltamos en la nota “Más que un juez de paz”, en la elaboración de las leyes, se consultó a Muscillo sobre su visión con respecto al nivel de movilización que muestra El Bolsón y sus ventajas con respecto a lograr una vida social equilibrada.
En respuesta a esto, el Juez de Paz sostuvo que el nivel de movilización en la ciudad es destacable y que, a pesar de que a veces las discusiones tienen matices muy poco aplaudibles, nos van acercando a un equilibrio.
“La participación popular en la política es un camino que nos va a llevar a mejores soluciones”, afirmó Muscillo.
En este sentido, resaltó que ha habido avances en distintas materias en la provincia, que nacieron o tuvieron su estado primitivo en El Bolsón.
Tal es el caso de la primera Casa de Justicia del Poder Judicial de Río Negro que fue en instalada en El Bolsón.
Desde la perspectiva del Juez de Paz, esta Casa de Justicia representa el primer instrumento que la justicia creó para resolver los conflictos con herramientas alternativas, dejando de lado la costumbre de consagrar a una parte ganadora y a la otra perdedora.
“Mientras que en El Bolsón había 160 mediaciones de distinto tipo como conflictos familiares, vecinales, comerciales, etc, que terminaron en su mayoría de casos en forma consensuada, en otros lugares de la provincia, sólo queda la alternativa de un ring y que uno gane y otro salga noqueado”, resaltó el Juez de Paz.
Asimismo, sostuvo que en la mediación, como mecanismo alternativo de resolución de litigios, “todos debemos tener una percepción del conflicto mucho más extensa que la del interés personal y egoísta” y agregó que “debemos traspasar el discurso inicial que tiene una persona armada en el conflicto para empezar a trabajar sus verdaderos intereses”.
La lectura que elaboró el Juez de Paz surge a partir de la premisa que establece que los reclamos nunca son aislados, sino que son para satisfacer una necesidad.
“Cuando uno empieza a bucear en todo eso que está abajo que no surge explícitamente en el desarrollo del conflicto, se encuentran los verdaderos intereses”, afirmó Marcelo Muscillo y complementó al agregar que “este buceo es la característica fundamental de la mediación.”
“Existe la creencia de que por más se bucee, la gente sigue queriendo sólo lo reclama. Sin embargo, es asombroso cómo el verdadero interés surge en la mediación”, aseveró.
La pregunta disparadora para conocer el real interés en un conflicto es aquella que nos permite indagar el “para qué”. “¿Para qué se quiere triunfar en el conflicto?”
En este sentido, Muscillo estima que la visión a futuro refleja, en la gran mayoría de los casos, la satisfacción de una necesidad.
“Nunca hay que irse de un conflicto sin preguntarse a si mismo para qué quiero esto y preguntarse para qué lo quiere el otro. Esto cambia la visión del conflicto”, afirmó convencido el Juez de Paz.
En un juzgado, a diferencia de lo que sucede en la mediación, la gente va con la voz más fuerte a decir que algo es suyo y luego a justificar por qué dice que es suyo, pero nunca va a pensar para qué realmente lo quiere ni por qué lo quiere el otro.
Con la mediación, según Muscillo, pueden resolverse simultáneamente muchas necesidades a más de una persona, cosa que no sucede en el “ring” judicial
Para ejemplificar su visión, el Juez de Paz dio el caso de dos personas que se pelean por una naranja.
“Se cree que la solución de partir la naranja al medio es medio berreta ya que deja a las personas medianamente satisfechas y a la vez medianamente insatisfecha”. Pero, aplicando las herramientas de la mediación e indagando en los reales intereses de las partes, a veces una parte necesita la ralladura de la cáscara y el otro tal vez necesita el jugo.
A pesar de las bondades de la mediación, no es un camino apto para resolver todas las problemáticas que se presentan en una sociedad. Sin embargo, su crecimiento es exponencial en el litigio judicial y se ha instalado como instancia necesaria en algunas materias.
“Si hay que hacer transacciones sobre un objeto, que se haga sobre aquellos intereses o necesidades reales”, concluyó el Juez de Paz.

REDACCION:

viernes, 19 de septiembre de 2014

Más que un Juez de Paz

Marcelo Muscillo, Juez de Paz de El Bolsón, dio cátedra sin subirse al púlpito.

Al Juez de Paz de El Bolsón, Marcelo Muscillo, no se le puede negar el oído cuando se le permite hablar más allá de sus sentencias. No sólo es destacable la claridad conceptual de su visión, que podrá compartirse o desestimarse, sino también el toque humanista que aporta tanto a sus análisis como a su labor diaria.
En un extendido y profundo diálogo que mantuvo con “El Colectivo de la Mañana”, que iremos desglosando en esta edición y en posteriores, realizó lecturas de la realidad de nuestra sociedad, aunque se dio el lujo de sobrepasar las fronteras y abarcar a la civilización contemporánea.
Como disparador de la charla, se lo consultó sobre su interpretación del conocido caso de desalojo de Claudia Dupuy, vecina de El Hoyo, luego de su divorcio, donde se pretende dejar en la calle a una mujer con hijos en pos de defender a la propiedad privada y se olvidan que se afectan derechos superiores.
A pesar de que no conocer a fondo el caso, a Muscillo le resulta conocido en el sentido de que son situaciones recurrentes en la tarea diaria del poder judicial.
“Distintos derechos que se ponen en juego cuando hay un conflicto”, sostuvo el magistrado. “En este caso el Derecho a la Propiedad, el Derecho a la Vivienda, el Derecho de los Niños, entre otros”, agregó.
Sin embargo, según el cristal con que Muscillo observa a las problemáticas de esta clase, en nuestra sociedad no se han desarrollado demasiados instrumentos para buscar soluciones cuando valores de similares jerarquías entran en conflicto.
“Se hace aplicación plena de la filosofía kantiana y su modelo moral”, sostiene Muscillo y abona a la crítica al mismo por la dificultad de manejar distintas valores con jerarquías similares.
A esto contrapone la eficacia de la filosofía utilitarista que no atraviesa por esta falencia ya que su mecanismo de resolución de rispideces se apoya en la cantidad de personas beneficiadas con cada decisión, norma o acción a seguir.
“El sistema moral de nuestra sociedad es bastante ciego a las consecuencias”, afirmó Muscillo.
Con esto quiere decir que en el seno de nuestras organizaciones sociales, se establece un sistema de valores, se aplica y si de esto surge una hecatombe, no es problema del sistema, sino de los miembros de la sociedad.
Esto se traduce, según el Juez de Paz, en la aplicación de las leyes que a veces se hace sin tener en cuenta los efectos de esas aplicaciones.
“Los operadores del derecho deberían intentar moderar un poco esto, ya que por lo general el legislador, al sancionar las leyes, no analiza en forma puntual los efectos de cada texto normativo”, reflexiona el magistrado local.
A pesar de esta visión un tanto pesimista, Muscillo destacó que en los juzgados de paz se corre con una cierta ventaja por sobre otros jueces.
Este especie de beneficio consiste en el contacto con las personas de forma directa y viendo el rostro de los que se cruzan en un litigio.
De alguna manera, consideró el entrevistado, “uno percibe el drama humano que hay detrás de cada situación, cosa que en un escrito redactado por un letrado no se capta”.
“El temblor en la voz de una madre o los ojos húmedos, es muy difícil verlo en un escrito”, resaltó.
Acorde a la humanidad de la que no reniega Muscillo, prefiere y elige la tranquilidad de haber tomado una decisión después de charlar con las partes, aunque se trate de una resolución dura.
Ejemplifica esto con la cuestión de violencia intrafamiliar, donde los juzgados de paz de Río Negro tienen a cargo la primera parte de los procesos, conservando el contacto directo con la parte más humana de los hechos ya que en ese entonces las pasiones están más manifiestas que en otro pasaje del proceso de resolución.
“Es muy distinto tomar una decisión tanto leve como pesada sin este contacto humano y viendo el rostro de la persona”, referenció el Juez de Paz.
Por su trabajo diario, este tipo de situaciones violentas se ven con mayor frecuencia. Esto le permite a Muscillo elaborar conclusiones que por breves no dejan de ser profundas.
En este sentido, sostuvo que “vivimos en una sociedad que tiene como patrón la desigualdad y toda la violencia está asociada a la desigualdad”.
En otro pasaje de la entrevista, aseveró que en nuestra realidad y en la historia de la humanidad, “no hay mejor manera de crear a un ser humano que no respete los derechos de nadie que no respetarle ningún derecho”.
“Si se miran los conflictos en los ámbitos micro sociales como la familia o el trabajo, hay una reiteración de estas violencias nacidas de las inequidades con mecanismos de resolución de conflictos muy poco útiles, muy poco eficientes y muy poco humanas tal como sucede a nivel macro social”, consideró.
Aunque la visibilidad de las manifestaciones de violencia hayan tomado estado público en tiempo relativamente corto, esto no es nuevo.
“El patrón de la violencia familiar, la violencia de género y la violación de los derechos sobre los niños y de los ancianos es de vieja data”, aseveró Muscillo.
A los ojos del Juez de Paz, la desigualdad se ha convertido en el elemento fundamental de nuestra civilización con el agregado de la enajenación del ciudadano con respecto a las normas que regulan sus relaciones.
Asimismo, hizo un llamamiento a la democracia para terminar con este alejamiento.
“Si las personas participaran mucho más en la discusión de las normas, la labor judicial sería más sencilla”, consideró y agregó que “la construcción de procedimientos más participativos en la creación de normas, permitiría que las personas se sientan más identificadas con esas normas y no sentirse alejado del ordenamiento jurídico”.
“Esto constituye un desafío que haría a una sociedad más vivible y no con tantas manifestaciones de violencia intrafamiliar o de otra índole”, concluyó.

REDACCION

lunes, 1 de septiembre de 2014

El problema de las drogas es de todos





Marcelo Muscillo, juez de paz de El Bolsón, sigue firme en el tratamiento de adicciones en la localidad.

El panorama local con respecto al consumo de drogas ilegales y de alcohol, ha ido en aumento en el último tiempo. En consecuencia se creó mediante ordenanza el Consejo de Abordaje Integral de Adicciones.

Uno de sus miembros, el juez de paz Marcelo Muscillo, dio detalles del accionar del Consejo en el tratamiento de esta compleja cuestión.

Según su parecer, el acceso a las drogas se ha facilitado tanto por su extensión en la sociedad como por el precio, puntualmente en relación al alcohol.

Este genera que la situación sea lo suficientemente grave como para buscar soluciones interdisciplinarias.

“Pensar en abordar esto desde un solo lugar, es gracioso por lo ridículo”, sostuvo Muscillo.

Desde la perspectiva que maneja el juez de paz, si hay una chance de que esto mejore es con miradas conjuntas y acciones concertadas entre todas las personas que tienen algo que ver y hacer en esta cuestión.

Este compromiso abarca a todo el conjunto social ya que, según palabras del juez de paz, “no hay nadie que no tenga algo que ver o algo que hacer con esto desde el ámbito institucional, laboral o familiar”. De esta forma, realizó un llamado a que todos colaboren en la búsqueda de soluciones.

Resaltó, a la vez, que la formación de instancias como la del Consejo de Abordaje Integral de Adicciones, creado hace poco por ordenanza, representa un pequeño avance.

Se espera que participen dentro del mismo, las diversas instituciones que están relacionadas con este problema. También, hay una añoranza de que los grupos que la misma comunidad va formando, como los grupos de Alcohólicos Anónimos y de Narcóticos Anónimos, se sumen a la lucha contra las adicciones.

Esto no quiere decir que no puedan incorporarse otros sectores y con esto, según Muscillo, es totalmente factible que cualquier otra instancia de la comunidad como las iglesias o las distintas instancias del sistema educativo o juntas vecinales, puedan integrarse.

“Esto funciona si hay un compromiso integral de toda la comunidad”, aseveró el juez de paz local.

En el desarrollo del día a día del Consejo, una parte del esfuerzo estuvo dedicado a aspectos organizativos y a colaborar con el Municipio en el control de la venta de alcohol, la cuestión de los locales de esparcimiento, entre otras cuestiones.

Según su apreciación, el flagelo de las drogas no es sólo un problema del Municipio.

“Si creemos que el tema de los boliches es del municipio, que el problema de las despensas que venden alcohol, es del Municipio y que la venta ilegal de drogas nos es ajena, estamos fritos”, sostuvo firmemente Marcelo Muscillo.

En la misma línea, agregó que participar del Consejo no es para lavar responsabilidades de otras instituciones, si no que se configura un nuevo ámbito desde el cual se trata una cuestión que preocupa a todos los sectores de la comunidad más allá de su bandera política.

Resaltó que el Consejo viene trabajando en varias cuestiones como actividades de las jornadas sin alcohol a principios de año, se hacen reuniones semanalmente con mucha participación de los vecinos, se participó en actividades del SEDRONAR  y se está programando una jornada con la presencia de los jóvenes con la finalidad de concientizar sobre aspectos que por obvios no deberían ser dejados de lado.


Redacción